Castillo de Muñatones

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Castillo de Muñatones
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Castillo de Muñatones
Castillo de Muñatones
La Playa de La Arena Muskiz
Castillo de Muñatones (or Muñatones Castle) is a restored rural castle in the medieval military style is situated in the San Martin district of the Muskiz municipality in the Somorrostro Valley in the Basque region of Spain.

Surrounded by a landscape of fields and marshes and within minutes of the beautiful northern Spanish coastline (see below), the Castillo de Muñatones was declared an Historic-Artistic monument in 1944 and was acquired four years later by the Statutory Deputation of Vizcaya which made itself responsible for is restoration. In 1968 the palace next to it was handed over to the government to be converted into a state-run hotel. Years later the oil company Petronor acquired the properties and took responsibility for their conservation. The castle's image corresponds fundamentally with that of a medieval fortification occupied during its beginnings by the Munatones family and later by the Salazars. Among its main features stands out the exterior wall fitted with battlements whose main purpose was defensive. Its tower, today in a state of ruin, is large and solid, with 75 meters of 3-meter-thick wall remaining.

El castillo de San Martín de Muñatones se encuentra junto a la refinería de Petronor, en el término municipal de Muskiz, provincia de Vizcaya. Se eleva dominando los prados y las marismas que, a su encuentro con el mar, conforman el río Barbadún (o Somorrostro) y sus arroyos afluentes.

Contents

Historia

El monumento actual, resulta de otras construcciones precedentes realizadas a lo largo de más de un siglo. Fue Juan López de Salazar quien, hacia 1339, comenzara la construcción de la primitiva fortaleza de San Martín. En la segunda mitad del siglo XIV se renovarían las murallas. Entre 1439 y 1446 Lope García de Salazar renovó todo el conjunto. Y finalmente en 1476 se iniciaron algunas obras menores que se extenderían hasta fines del siglo XV.

En 1439 Lope García de Salazar heredó la torre y comenzó con las modificaciones, pero las obras se retrasarían hasta 1454. Lope desmochó la torrecilla preexistente y la engrosó considerablemente, elevándola hasta alcanzar las cuatro alturas y rematándola con una terraza defendida por un pretil y dotada de dos torrecillas en los ángulos. Además, levantó varios palacios alrededor de la torre y todo el conjunto fue rodeado por dos murallas, una de gran altura y otra más discreta.

El nuevo castillo de Muñatones presentaba notables diferencias con la construcción primitiva. La torre del homenaje mantuvo su planta rectangular, aunque al trasladarse la fachada principal a una de las que, en origen, fueran laterales, el volumen resultante fue ligeramente más profundo que ancho, hecho habitual en las torres urbanas pero bastante insólito en las rurales. Su altura hoy ronda los veinticinco metros, aunque fue aún más elevada; con todo, es la más alta de las vizcaínas. Con estas obras, los muros, aparejados en sillarejo calizo, obtuvieron un grosor de 2,80 metros.

Si el bajo de la torre primitiva era hermético, aún quedó más ciego: se tapiaron tres aspilleras existentes, abriendo en su lugar un único hueco adintelado. También el piso residencial modificó su sistema de luces. El acceso primitivo fue cegado y sustituido por otro en la que hasta entonces había sido la cara derecha. El nuevo ingreso era un amplio arco apuntado muy lateralizado que desapareció al arruinarse el edificio, aunque se conservó su cañón escarzano.

Lope añadió dos alturas. La primera de ellas, sobre el nivel de la primitiva terraza, se ilumina mediante parejas geminadas de ventanas apuntadas dotadas de asientos y aspilleras altas. La segunda, sería un nuevo piso residencial, el segundo salón.

El estrecho cuerpo de la torre apenas reunía unas condiciones mínimas de habitabilidad, por lo que el edificio se rodeó por cuatro aposentamientos (espacios residenciales). Estos palacios estaban apoyados en unos muretes de mampostería y tenían tres niveles, los dos primeros de escaso desarrollo (usos de servicio o dormitorios) y el tercero algo más amplio (prolongación del sobrado de la casa).

En torno a la torre y los palacios se levantó una voluminosa cerca aparejada en mampuesto irregular, de 7,5 metros en su estado actual (10 m. en origen). La cerca sólo cuenta con un vano, un acceso apuntado con cañón escarzano muy lateralizado a la izquierda de la fachada principal. Aún conserva los goznes y los orificios para la doble tranca. También se levantó una segunda cerca que en principio era una sencilla tapia y que más tarde fue utilizada como base para construir una vistosa muralla provista de torres cilíndricas y cubos. Se reforzó, además, por un foso.

Lope recibió una torrecilla y la transformó en un complejo castillo.

La última intervención del castillo fue de menor entidad que las anteriores. El heredero de Lope, Juan Salazar, reformó el tercer piso residencial, sustituyó la terraza por un camarote de madera y un tejado a cuatro aguas, construyó diversos edificios en el patio y reforzó la muralla exterior, dotándola de cubos y torres circulares y ampliando el foso.

Estas obras trataron de dar a San Martín de Muñatones un aspecto de espacio residencial, con instalaciones de almacenaje y artesanales. Además trataron de incrementar la capacidad residencial del castillo reformando la última planta del edificio, mejorando su compartimentación interna y añadiendo elementos decorativos. Lograron con éxito dotar a la casa de una imagen impactante.

Muñatones no ofrece dudas sobre su clasificación tipológica: es una torre con salón, o mejor, con dos salones (aunque el superior se ha perdido). Además está dotado de murallas exteriores: sin contar con las del siglo XIV, en el siglo XV se levantaron una monumental y otra en principio más simple, pero que se fue complicando con torres esquineras y cubos en las puertas. El foso, que evidentemente formaba parte de este magnífico conjunto, rodeaba el castillo por tres de sus lados Es, en fin, un verdadero castillo, posiblemente el más complejo y desarrollado de los del País Vasco.

Descripción

El edificio es un complejo que conformó conjunto con otras edificaciones complementarias: la desaparecida ermita de San Martín de Muñatones y un palacio renacentista, actualmente restaurado. El castillo, como la mayoría de los castillos vascos medievales, nace desde un núcleo central: una torre-fuerte cúbica almenada, muy hermética, que se rodea de un recinto amurallado rectangular con un cubo en cada lado y una torre cuadrada en dos de sus lados, a modo de entrada. A través de este acceso nos introducimos en una segunda línea de defensa, almenada, que da paso a la torre propiamente dicha.

La torre original era un edificio sólido y hermético, de planta cuadrangular, con un ligero predominio de la anchura sobre la profundidad. Hoy alcanza veinte metros de alzado, que corresponden sólo a dos plantas y el arranque de una tercera, con lo que el volumen resultante es bastante vertical. Sus muros alcanzan un grosor considerable (1,10) y se aparejan en sillarejo bien ordenado y sillería, que define las zonas nobles.

La planta baja carece de acceso desde el exterior, siendo sus únicas luces tres aspilleras muy largas y abocinadas, con dintel sobre ménsulas y marcado derrame inferior, lo que indica que su finalidad principal era la iluminación y no la defensa. Muñatones es la única torre vizcaína que carece de acceso en la planta baja.

El primer piso, el residencial, es desproporcionadamente alto y abraza casi dos tercios del alzado total del edificio. En el se abría el único ingreso de la torre, un estrecho arco apuntado con cañón escarzano ligeramente lateralizado en la entonces cara principal (hoy izquierda). Del resto del fenestraje original quedan varias saeteras de características similares a las anteriores.

La exagerada altura de esta planta crearía ciertos problemas de iluminación, por lo que se hizo necesaria la apertura de luceros anchos en la zona más alta del piso, cerca del suelo de la planta superior. Encima de este piso residencial sólo habría una terraza almenada. Estado de conservación

Se encuentra en buen estado de conservación.

Propiedad y uso

Es propiedad de la Diputación Foral de Vizcaya (Bizkaiko Foru Aldundia), y se usa como escuela-taller.

Visitas

Es de acceso libre, previa solicitud. Más información en el Ayuntamiento de Muskiz, teléfono 946 706 000, fax 946 706 363.

Protección

Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional por el Decreto del 19 de septiembre de 1944. Declarado por el Gobierno Vasco Bien de Interés Calificado (B.O.P.V., 4-08-1984). Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Video

External links

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